miércoles, 16 de enero de 2008

Comienzo el cuento

Con grandes ganas de avanzar y dejar constancia, inicio esta aventura... Dejar constancia porque quiero que mi cuento sea pasado y que ya no me lastime tanto. Quiero reconciliarme.
¿Qué me lleva a comenzar todo esto? Pues el siemple hecho de que no me lo puedo guardar, y que quizás escribiendo logre al fin, comprendr. No quiero seguir diciéndome "nadie me entiende"... y punto. A lo mejor muchos me entienden, pero a mi no me satisface sus respuestas porque no puden devolverme lo que la vida me quitó.

¿Qué pasó? Algo que es banal y excepcional al mismo tiempo. Aborté. Y abortar es un tema tan secreto, uno de los más grandes, por no decir uno de los pocos tabus de nuestro mundo en estos días.

Comienzo el cuento:
Tengo 30 años. Vivo con el mejor hombre del planeta a mi lado, y al fin, luego de muchos años de estar juntos, decidimos hacer un hijo. La idea es abstracta... y también las ganas. El deseo de maternidad es extraño. Deseamos algo que ni siquiera podemos imaginar. Algo que sale del interior o que viene del exterior (cuántas veces vi ojitos de ¿y para cuándo el nieto?).

Llegó el día: estoy embarzada, no lo puedo creer. La Naturaleza funciona muy bien. Sin mucho esfuerzo ni espera la semilla comenzó a germinar.
Sin embargo, 3 meses después, ya no había vida en mi interior, sino todo lo contrario, una semillita estéril que no tenía ganas de salir de mí. Y de pronto a cambiar de idea. Comencé a desear que lo que tanto guardaba saliera de mí. Desde que supe del embarazo le repetía a ese ser que no se caiga, que se sostenga... y tres meses después, tuve que repetirme lo contrario con el mismo fervor. Y al final no salió: lo sacaron. Primera vez en mi vida que ponía mis pies en una sala de operaciones.

Y bueno, comienzo a relativizar el asunto, consolar a mi entorno... y olvidar. Pasar a otras cosas. Pero no lo logro tan facilmente porque lastimosamente (la voz de la conciencia me dice que no debería decir "lastimosamente"... pero es la palabra que viene) la hermana de mi hombre está embarazada también. Un mes y medio luego de mi "feliz" noticia, ella nos anuncia la suya. ¿Y ahora qué hacer para enterrar este sentimiento si cada vez que la veo imagino que así tendría que estar yo también?



No hay comentarios: